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La Diversidad de la Gracia

Actualizado: 31 de ago de 2018

Como iglesia no le hemos dado la importancia debida a la gracia operando en nosotros. La gracia debería ser todo para nosotros, pero como no sabemos qué es, no la apreciamos.


Pablo dice que oraba para que pudiéramos entender las riquezas que tenemos, porque nos hemos distraído de lo importante y no hemos entendido la magnitud de la gracia, que es tan diversa que Pablo dice que la gracia fue la que lo salvó, pero fue también la que lo dejó ciego.


La gracia es la sustancia misma de Cristo operando en nosotros. La iglesia no puede vivir la vida del espíritu si no es por la gracia. Y vamos entendiendo que todo lo que habla de salvación, habla de gracia. Es decir, si la sangre de Cristo nos salva, la gracia es la sangre de Cristo, que opera disolviendo la iniquidad, no hay nada más poderoso. Cuando permitimos que su sangre opere en nosotros, ella cubre para limpieza de pecado, y eso hace la gracia.


Leamos Efesios 1:1-8

“Pablo, apóstol de Cristo Jesús por (mediante) la voluntad de Dios: A los santos que están en Efeso y que son fieles en Cristo Jesús: Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Bendiciones espirituales en Cristo

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Porque Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de El. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme a la buena intención de Su voluntad, para alabanza de la gloria de Su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado.

En Él tenemos redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia que ha hecho abundar para con nosotros. En toda sabiduría y discernimiento...”


Es decir, fuimos escogidos en Cristo para que su gracia opere en nosotros y para que nosotros le demos gloria a su gracia. El propósito de nuestra vida es que la gracia sea glorificada, es que su gracia sea la que se vea y yo desaparezca.

El evangelio se trastocó para ser funcional para nosotros mismos, la gente viene a Dios para que Dios los salve, los libre, restaure y ayude, pero cuando Dios hace eso, se van. El evangelio no gira en torno a mis necesidades, lo que hace el verdadero evangelio es restaurar todas las cosas como al principio, traer el orden de Dios que se perdió en el Edén.


La gracia opera en nosotros redimiéndonos, volviendo a pagar por algo que era nuestro. La sangre de Cristo nos redime y nos reconcilia una vez más con el corazón del Padre.


La gracia opera para perdonar pecados, es tan potente que puede disolver el pecado que estuvo en tu vida, sea cual fuere. Cuando recordamos el pecado, desestimamos el poder de la gracia, pero no soy más esclavo del poder del pecado para vivir atormentado por él, porque su gracia opera en mí.


La gracia también opera en sabiduría y entendimiento. Pedro predicaba, y la gracia de Dios era tan potente en él que deslumbraba a los entendidos. No se trata de conocimiento. Quisimos creer que por conocer íbamos a tener más sabiduría, pero lo que debemos hacer es ir a la escritura para tener entendimiento de cómo opera la gracia y luego permitir que ella opere en nosotros. La gracia opera trayendo entendimiento sobrenatural de cómo funcionan las cosas y cuando tenemos entendimiento sobre algo, tenemos gobierno sobre eso.


Leamos Efesios 1:9-10

“nos dio a conocer el misterio de Su voluntad, según la buena intención que se propuso en Cristo, con miras a una buena administración en el cumplimiento de los tiempos, es decir, de reunir todas las cosas en Cristo, tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra”.


La gracia quiere operar en todas las cosas, no es solamente un ente salvador o que te limpia los pecados, sino que te da sabiduría, entendimiento, y te permite conectarte con Dios. Es mucho más poderosa de lo que creíamos.


Ahora, si fuimos creados para alabanza de la gloria de su gracia, la pregunta es ¿cómo glorificamos la gracia?


Veamos, si yo tengo un don que me ha sido dado por gracia de Dios, que opera en mí, no es por mis fuerzas; esto lo tengo claro yo, pero los demás no necesariamente lo saben. Pablo dice, no me gloriaré en mí, sino en mis debilidades. Entonces, la única forma de no quedarme con la

gloria es confesando mis debilidades, así podemos separar lo que viene de Dios y lo que viene de nosotros.


Si yo no digo cuán vil soy, ustedes pueden pensar que son mis capacidades. Si yo no me expongo y digo que tengo problemas y áreas débiles con las que lucho, la gente no puede hacer una separación, por eso es necesario glorificar la gracia en nosotros, para despojarnos de la gloria. No podemos quedarnos con la gloria de Dios, porque Él no comparte su gloria con nadie.


La religión nos hace calificar por lo que la gente hace, entonces el que está fuera de la gracia intenta cubrirse para que no se vea su desnudez, en cambio el que está en la gracia se descubre para que se note quién es Cristo y quién soy yo.


Se trata de exponer mis debilidades, para separar lo que soy yo y lo que Dios opera en mí, para que se pueda manifestar el cuerpo y puedan ser suplidas nuestras debilidades en los otros. Esto no sólo da gloria a Dios, sino que produce una unión que fortalece al cuerpo. El cuerpo es un sistema viviente, donde todos los miembros tienen debilidades y fortalezas, donde las fortalezas de uno ayudan a las debilidades del otro, un solo miembro es débil, pero en conjunto se fortalecen y manifiestan la vida.


Pero aquel que se levanta a enjuiciar al hermano por causa de una debilidad que confesó, no solamente está dañando al hermano, sino que afrenta la gracia que opera en él y se niega a recibir la gracia de Dios. Así que cuando alguien expone su debilidad, cuida de no usarla en su contra, porque si Dios te muestra algo de tu hermano, es para cubrirlo en amor. Recordemos que cuando Cam, el hijo de Noé salió a hablar de las debilidades de su padre, vino maldición sobre su vida. Porque el no tener discernimiento del cuerpo de Cristo es no honrar la gracia.


Debemos entender que son diferentes el pecado y las debilidades: en el pecado, confieso, me aparto y doy frutos de arrepentimiento. En las debilidades es distinto, es donde flaqueamos, lo que nos cuesta y donde el otro nos puede cubrir y ayudar.

Expongamos nuestra debilidad, confesemos nuestros pecados y dejemos que se glorifique la gracia de Dios. En la medida que yo expongo mi debilidad, permito que su gracia se haga más nítida, así podemos reconocer a Dios en el otro.

Leamos 2 Corintios 12:1-10

“El gloriarse es necesario, aunque no es provechoso. Pasaré entonces a las visiones y revelaciones del Señor. Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (no sé si en el cuerpo, no sé si fuera del cuerpo, Dios lo sabe) el tal fue arrebatado hasta el tercer cielo.

Y conozco a tal hombre (si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe) que fue arrebatado al paraíso, y escuchó palabras inefables que al hombre no se le permite expresar. De tal hombre sí me gloriaré; pero en cuanto a mí mismo, no me gloriaré sino en mis debilidades.

Porque si quisiera gloriarme, no sería insensato, pues diría la verdad. Pero me abstengo de hacerlo para que nadie piense de mí más de lo que ve en mí, u oye de mí. Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca. Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí. Y Él me ha dicho: "Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad." Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.

Dios permitió que la gracia de Dios operara en nosotros, cuando expusimos nuestras debilidades.

Por eso me complazco en las debilidades, en insultos (maltratos), en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”.


Pablo constantemente exponía sus debilidades porque su orgullo era su debilidad, pero la gracia que portaba era más fuerte. La gracia lo puede todo, la gracia es ciencia, es luz, es vida, es sabiduría en el consejo, la gracia es todo. Dejemos que Dios reciba gloria en nosotros, despojémonos de la gloria. Mengüemos para que Él crezca y la gracia de Dios va a ser honrada. En nuestras debilidades, Él es poderoso. Cada vez que veas que Dios está usando a otro, no sientas envidia, glorifica la gracia. Deja que la gracia opere a través de ti. Deja que la gracia fluya según la administración del Espíritu. Que la gracia, que es la vida de Cristo, pueda operar en cada uno de nosotros.


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